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LOS KICHWAS OTAVALO EN BARCELONA.

LOS KICHWAS OTAVALO EN BARCELONA.

 

Por Elizabeth Zamora Cardozo[i]

Publicado en la revista de Educación y Ciencias Humanas de la Universidad Simón Rodríguez. Venezuela.

https://issuu.com/edea.unesr/docs/revista-eych-n36-37

 

A la memoria de Juli Rubia el catalán de alma kichwa.

A los kichwas otavalo, los de andar trashumante.Especialmente

a Lucia Rosero Lema y a Sara Perugachy mostrarme trazos de su cultura.  

 

Resumen.

A los kichwas-otavalo se les conoce como los indios viajeros, los indios aristócratas o los indios cosmopolitas. Una tradición de desplazamientos heredada de los mindaláes, sus ancestros mercaderes. El objetivo de este artículo es tratar de reconstruir algunos elementos de una realidad marcada por factores culturales, políticos, económicos e históricos, que les particulariza con respecto a cualquier otro grupo indígena de América.Tomamos como referencia algunas de sus experiencias en Cataluña, donde hemos realizado  más de veinte historias de vida y numerosas entrevistas informales. También asistimos por tres años consecutivos  a la celebración del Inti Raymi (fiesta del sol) en  Barcelona. A esto se suma el contacto a  través de las redes sociales -específicamente Facebook- con kichwas radicados en España y en otras partes del mundo. La experiencia  migratoria de la familia Cotacachi, propietaria  de las tiendas inkas  de Barcelona y pioneros en la migración kichwa en Europa y Cataluña, de algunos de los ex miembros del Grupo Cultural Peguche, radicados desde hace más de veinte años en Barcelona y de los hermanos Sacha y Lucía Rosero Lema, representantes de la Asociación Runa Pacha, ha sido fundamental para el análisis. ¿Qué factores han influido para que los kichwas otavalo  se hayan convertido en artesanos, viajeros, comerciantes y músicos?¿cómo se expresan estas características en su visión de mundo y en sus modos de vida? ¿Qué particulariza a los  kichwas otavalo en Cataluña? Son  las preguntas centrales de este análisis[ii].

Palabras claves

Kichwas otavalo, Migración, Barcelona.

Abstract

Kichwas from Otavalo are known as the travelling Indians, aristocratic Indians or cosmopolitan Indians. They have a history of displacements inherited from their merchant ancestors, the mindalaes. The objective of this article is to try to reconstruct some elements of a reality traced by cultural, political, economical and historical factors that distinguishes them from any other indigenous group of the Americas. We base our research on some of their experiences in Catalonia, where we’ve done twenty life stories and several informal interviews. We also attended for three consecutive years the Inti Raymi (the festival of the sun) in Barcelona. Besides all this, we contacted through the social network Kichwas living in Spain and in other parts of the world. The migrant experience of Cotacachi family, who own the Inka shops of Barcelona and pioneered the Kichwa migration in Europe and Catalonia, as well as that of some of the ex members of the Peguche Cultural Group who have been living in Barcelona for twenty years, and that of Lucía Rosero Lema and her brother Sacha, spokespersons of Runa Pacha Association, has been central to the analysis. What factors have influenced the Kichwas from Otavalo to turn into craftsmen, travelers, merchants and musicians? How are these features expressed in their world vision and their ways of life? What characterizes the otavalo kichwas in Catalonia? These are the key questions of the analysis[iii].

Key Words

Kichwas otavalo, Migration ,Barcelona.

Los kichwas otavalo: comerciantes,  artesanos, músicos y viajeros.

El kichwa otavalo es el colectivo indígena más poderoso política y económicamente del Ecuador[iv]. Son reconocidos dentro y fuera de su país como artesanos, comerciantes, viajeros y músicos. Marcadores identitarios que expresan una forma de ser y de presentarse ante el mundo.Y que han caracterizado su historia personal, familiar y como grupo étnico.  Los kichwas han mostrado su artesanía y dado a conocer su música en distintos lugares del mundo. También desempeñan oficios en el sector terciario  al igual que otro grupo migrante de América Latina. Para la realización de esta investigación utilizamos técnicas inscritas dentro de la metodología cualitativa. La observación participante, las entrevistas en profundidad y la historia de vida   han sido la base para acercarnos a su realidad. A través de lineamientos sociológicos y antropológicos inscritos en la búsqueda de significados y en la manera como los sujetos construyen su mundo social,  hemos  elaborado el hilo conductor que nos permitió mostrar aspectos socio-culturales de la ruta kichwa, que es  en suma, el objetivo central de esta investigación. La fenomenología de Alfred Schütz,  la sociología de la dramaturgia de Erving Goffman, el  concepto de Capital Social de Pierre Bourdieu y las reflexiones de Zygmunt Bauman sobre la Modernidad Líquida, nos han sido de gran utilidad.

¿Por qué los kichwas otavalo andan por el mundo?

El cantón de San Luis de Otavalo se encuentra en la Sierra Norte de la  provincia de Imbabura  y a ciento cincuenta kilómetros  de Quito, la capital de Ecuador. Está rodeado por  los volcanes Mamá Cotacachi y Taita Imbabura.  Es el asiento de la cultura kichwa otavalo. Los kichwa otavalo  descienden de los cochasquís y caranqui. De ellos habrían adoptado la práctica de la migración. Entre los siglos XV y XVI  provenientes de Perú,  los Incas invaden Otavalo. En 1534 los invasores fueron  otros. En Abya Yala el curso de una historia construida hasta entonces por los pueblos originarios; cambia para siempre. Según Anibal Buitron “La cultura textil de los otavaleños se remonta  al comienzo de la historia de los indios andinos, antes de la conquista, y antes de la llegada de los Incas, los otavaleños y otros indígenas de otras tribus del Ecuador, tejían mantas y frazadas con algodón que obtenían con gente de la jungla amazónica (Buitron y Collier citados  por Meier 1996:60) 

Ya antes de la llegada de los incas los Mindaláes comerciaban y se desplazaban por distintas comunidades. Intercambiaban telas, piedras y alimentos. Se hicieron de poder económico. El universo  Mindalae  es central en la constitución cultural del “ser  kichwa”. Representa una tradición. Una cultura y  una historia a la que se pertenece con orgullo. Así queda expresado en la investigación audiovisual realizada por la Asociación de Productores Audiovisuales Kichwas, titulado Mindalae. Fue transmitido en diferentes lugares  de Otavalo. Los mayores y los más jóvenes  desde  lugares  distantes del centro de la ciudad se miraban en el espejo de su historia. A través del documental se transmite cultura.  Se reproducen formas de ser y de hacer. Modos y estilos de vida. El de viajero, comerciante y músico es  el camino que en general cada kichwa quiere transitar.

Los pioneros.

            A  finales del siglo XIX comienza el desplazamiento de los comerciantes kichwas hacia otros lugares de Ecuador. Parten  de comunidades como  La Compañía, Quinchuquí, Peguche y Ágato. Se  tiene a  José Cachiguangua como uno de los pioneros de esta diáspora. Según la tradición oral en 1910 habría salido hacia Guayaquil y hacia la Costa ecuatoriana para ofrecer su mercancía. Esta consistía principalmente en carnes y tejidos. Lorenzo Córdova, Antonio Quinche y  Antonio Lema, también forman parte de este primer grupo de viajeros. Eran tiempos en los que  no había ferrocarril. Los recorridos se hacían a caballo y en burro. Incluso a pié[v].

Algunos videos antiguos muestran  la imagen de viajeros  en pos de emprender la ruta. Llevan la mercancía envuelta en sacos blancos y colocada en la espalda. Sus cuerpos se doblan a causa del peso. Portan  sombreros de los que sobresale una trenza. Sus ponchos azules hacen juego con los pantalones blancos y las alpargatas negras. Son los kichwas otavalo. Aquella ruta no sólo les  abrió nuevos mercados. En su andar estaban trazando la constitución de una cultura. La historia transmitida por los antecesores les refuerza su capacidad de aventura. De esfuerzo. De trabajo. Cualidades dignas de imitar. La adversidad existe para trascenderla.Los descendientes de esos aventureros que cruzaron las fronteras ecuatorianas han continuado el camino. Hoy los kichwas están asentados  en  América, Europa, Asia, y Australia[vi].

A través de la teoría de la estructuración presentada en su libro: La  constitución de la sociedad: bases para la teoría de la estructuración, A. Giddens  destaca el papel  de los sujetos sociales en la manera de estructurar las relaciones sociales. Su papel activo como sabio social y artesano de lo cultural. No sólo se es parte de una estructura a la cual nos anexamos. Los actores saben lo que hacen y son capaces de explicarlo en forma discursiva. Dentro de estas prácticas sociales la rutinización es constitutiva de mecanismos psicológicos que generan sentido de confianza o de seguridad ontológica.(Giddens: 1984:23)

            La capacidad de comerciar sus propios productos. La posesion de tierras. El  espíritu de aventura. La facilidad de construir redes. De constituir  el núcleo familiar como empresa y  de adaptacion a nuevas realidades, entre otros elementos que seguiremos  mostrando, ha sido crucial para hacer de  esta una comunidad  con presencia económica, política y cultural en Otavalo. A lo cual se  suma el  talento para la música.

La música  ha facilitado a los kichwas  la posibilidad de emprender el camino hacia tierras lejanas. Cualquier esquina podría ser buena para procurarse el sustento. Pero además de la música tienen el valor agregado de su procedencia étnica y de su vestimenta. Están conscientes de su exotismo y hacen uso de ello. “A los extranjeros les encanta lo exótico y nosotros aprovechamos ese gusto.” Lo dice Maldi Gramal director del grupo musical  Winiaypa[vii].

Al espectáculo musical se le  agrega algunas veces el baile. Los vestidos ancestrales se convierten en parte de la escena. Lo cotidiano deviene a extraordinario.Lo que en un momento es extraordinario pasa de nuevo a reconfigurarse  en su lugar de cotidianidad. En las fiestas familiares en las que participé no como investigadora sino como una invitada más, algunas mujeres llevaban sus vestidos. Los denominan “mi ropa”. En  Barcelona además de la sed de aventura y de  la capacidad de trabajo,los kichwas poseen un “sí mismo” que corporizado expresa cultura y exotismo. Cuando el kichwa otavalo porta su vestimenta tradicional no pasa desapercibido. Ellos lo saben. En Europa dejan de ser unos “latinoamericanos más” para convertirse en unos indígenas orgullosos de pertenecer a una etnia de Abya Yala.

Pero no todos los kichwas viven del arte y del comercio. Son muy pocos, poquísimos, los que en España, para esta fecha 2016,  tienen la música y la artesanía como fuente de sustento. Algunos hacen música y venden artesanías pero el ingreso para cubrir necesidades básicas lo obtienen realizando otras labores. Los kichwas  se vivencian desde  dos dimensiones: la del indígena que realiza sus fiestas rituales, hace música y va a las ferias a vender mercancía, y la del sudamericano que  al igual que muchos otros ha salido de su  país  en busca de mejores condiciones de vida. De igual forma  que muchos migrantes en distintas partes del mundo, realizan trabajos del sector terciario. También han sufrido  los embates de la crisis en España. Han tenido que migrar hacia otros países o regresar a Otavalo. Según datos de la Asociación Runa Pacha, en Barcelona y sus alrededores para el año 2016 hay aproximadamente  setecientos kichwa otavalo. Los kichwas salen de Ecuador y entran a los países de acogida como ecuatorianos. De allí la dificultad de obtener datos oficiales con respecto al número de indígenas en cualquier parte del mundo.

Pero no sólo  son vistos como mestizos, también se mimetizan con indígenas de otros lugares de América. Se han valido de su condición étnica para pasar “como indígenas norteamericanos o como nativos en lugares restringidos para extranjeros. Esto les ha permitido una comercialización más exitosa de su mercancía”. (Lema en Ordoñez, 2014:18)

Cruzar fronteras ecuatorianas.

            Desde los años cuarenta los kichwa otavalo empiezan a salir al exterior.Primero fue Colombia. Luego Perú, Chile y Venezuela. Después será Brasil y Panamá. En los  sesenta y setenta, emprenderán la ruta hacia el Caribe. Curazao, Aruba, Santo Domingo, Puerto Rico, y las Islas San Andrés serán testigos de su paso. Ofrecían artesanía  elaboradas por ellos y por otros grupos indígenas. (Caicedo, 2010: 144) Los kichwas también se abrieron paso en Norteamérica. La  página web de la Kichwa Nation en New York refleja su intensa actividad cultural, donde destaca entre otras cosas el  esfuerzo por preservar su lengua y conservar sus fiestas. 

En los setenta la diáspora cruza los Océanos. Hoy en día las  comunidades kichwas otavalo  se asientan en  distintos paises de América,  en Europa, en  Australia y en Asia. Me decía Lucía “si Usted va al Polo Norte allí seguro, seguro, encontrará  un kichwa”. Y así se construye el imaginario de una condición viajera que se universaliza atravesando no solo fronteras territoriales,  sino  mentales y emocionales.

Elsie Clews Parsons y Anibal Buitrón. Antropólogos en Otavalo.

            Otro hecho importante de resaltar en esta historia fue la presencia en los años treinta de la antropóloga Elsie Clews Parsons en Otavalo. En 1945 publica el libro Peguche. Un estudio de los indios andinos, que acompaña con hermosas fotografías realizadas por Bodo Wuth. Elsie Clews Parsons conoce a Rosa Lema, una prospera comerciante que se convierte en su informante principal. El papel protagónico que tuvo en  la mencionada investigación influyó  para que fuera  escogida como  representante de  una Comisión Cultural que en 1949 dio a conocer a los kichwas otavalo en los Estados Unidos de Norteamérica.

Por su parte el  antropólogo ecuatoriano Anibal Buitrón, realiza el que se ha convertido  en  el libro de referencia obligada para quienes estudian la cultura kichwa otavalo. A los textos etnográficos se agrega una serie fotográfica de gran belleza realizada por John Collier. Lo titularon El Valle del Amanecer. Se publicó en inglés en 1949. En 1971 fue traducido al castellano.

El kichwa otavalo y la imagen del “indio civilizado”.

            La imagen del kichwa otavalo como representación del indio civilizado aparece como destaca Frank Salomon: “Desde Cieza de León, en tiempos de la conquista, hasta los antropólogos de la actualidad, todos han admirado el cantón de Otavalo como cuna de gente cuya prosperidad y orgullo étnico sobresalen relucientes dentro de un espectáculo de miseria prevaleciente en los Andes”(en Ordoñez, 2014:17) Asimismo, en la investigación titulada: “Nación, identidad y etnicidad: Imágenes de los indios ecuatorianos y sus imagineros a fines del s. XIX”,  Blanca Muratorio revisa documentos elaborados por la Delegación del Comité Organizador Ecuatoriano para asistir en 1892 a la “celebración”(comillas nuestras) del Cuarto Centenario del Descubrimiento de América a realizarse en  Madrid.  A través  de esta  investigación   queda  clara la estrategia de las élites “para construir  una  ficción del mestizaje, una nación de ‘sangre mezclada’.Los otavaleños simbolizarían  lo que todos los indios deberían llegar a ser … si el proceso civilizatorio siguiera su curso natural”(Muratorio: 1994, p.124-125)

Los organizadores declaran lo improcedente y negativo que sería llevar como representantes de la identidad nacional a los llamados jíbaros[viii].No  los consideraban suficientemente “civilizados”. Se defendía la conveniencia y ventaja de que fueran  los kichwas otavalo  los representantes de la cultura indígena ecuatoriana.

Destaca Gina Maldonado que desde los primeros encuentros con el otro, los indígenas de Otavalo  fueron evocados como pintorescos atractivos y como piezas arqueológicas para la construcción de la identidad nacional (2004:13).  Esto se puede ver claramente a través de  lo expuesto por Leonidas PalIares Ministro del Interior y Relaciones Exteriores en el gobierno de Flores Jijón, cuando fue nombrado Secretario Ejecutivo de la Junta Directiva encargada de la participación  en el encuentro de  Madrid en 1892, consideraba que los kichwas otavalos eran los mejores representantes por ser “más aptos y agraciados”.

 

“Pese a que no esta pura la raza [los kichwas otavalo]’.. conservan y llaman la atención por la corrección de las facciones, la estatura elevada y las formas vigorosas, son inteligentes laboriosos, sobrios, de buenas costumbres y habituados al aseo, al orden y a la limpieza… Tienen alguna gracia especial para entretener al público y atraer la concurrencia”. (Muratorio:1994, pp 126)

 

La misión cultural del gobierno de  Lasso Galo Plaza.

Lasso Galo Plaza  fue presidente de Ecuador entre los años (1948-1952) había sido embajador en los Estados Unidos entre los años (1944-1946). Junto a la Élite ecuatoriana llevó a cabo un proyecto desarrollista. El presidente Galo Plaza tenía especial interés en presentar  al Ecuador como un país propicio para entablar acuerdos comerciales y además con gran atractivo turístico. Quería mostrar un país en relación armónica con los indígenas. Sin conflictos interétnicos.

En la investigación titulada: “Rosa Lema y la Misión cultural ecuatoriana indígena a Estados Unidos: turismo, artesanías y desarrollo”, Mercedes Prieto señala  el papel de Rosa Lema  como representante principal de la Delegación kichwa  que en noviembre de 1949 se dirige hacia Los Estados Unidos de  Norteamérica.Participan también su hija mayor Lucila Ruiz y su sobrino Daniel Cajas. Ya no era el indio mostrado como prueba de la existencia de las Américas, sino como expresión de que sí era posible la convivencia armónica entre los indígenas y el Estado. Y que además podían ser aliados en el proceso de desarrollo.

           

Según relata su nieto en el documental Mindaláes,[ix] cuando Rosa Lema llega a New York, los miembros de la delegación oficial que la recibe,  pensaban que el grueso y exhuberante collar  que lucía, estaba diseñado con piedras de oro. Los collares dorados que llevan las mujeres kichwas conocidos como guacas simbolizan el maiz. Son la expresión de la abundancia. 

 

En un articulo de la revista América Indígena el  antropólogo Aníbal Buitrón  critíca la falta de honradez de la misión. Reprocha que se haya presentado a Rosa Lema como princesa indígena, pues entre los indígenas de Ecuador no existe esa clase de títulos. Tampoco era cierto, como habían dicho,  que se hubiesen creado escuelas rurales donde los maestros eran los indígenas. (Buitrón en Prieto 2008: 172).

 

Además de la representación  gubernamental, los kichwas también fueron recibidos por  una delegación de indios Lakota. En una de las fotografías que  podemos ver  en la red, aparecen posando al lado de  unos rascacielos en New York[x].Daniel el sobrino de Rosa lleva un instrumento musical. Esta imagen puede tomarse como una de las tantas que ha servido de referencia en la construcción  del imaginario kichwa. Viaje, comercio, etnicidad y música  se configuran desde distintas vías y sentidos.La delegación cultural abrió puertas para dar a conocer a los kichwas otavalo. Luego viajarían a Estados Unidos otros artesanos con invitaciones oficiales. Hoy en día una importante comunidad  reside en los Estados Unidos de Norteamérica.

En los años setenta  comienza  una diáspora que vivirá su época de auge hasta los años noventa. Músicos y artesanos  se trasladan a  Europa y a Estados Unidos. Grupos culturales como el Peguche,  reciben invitaciones oficiales. Las redes de familiares y amigos hicieron su parte para que  el movimiento  fuera  exitoso. Fue una época dorada que culmina en los años noventa. Los kichwas siguen su andanza pero no con la misma fuerza. La crisis económica mundial ha sido determinante en  este  declive.

Las redes sociales y la reproducción social.

Las redes han transformado la condición de migrante. Atrás quedaron las cartas que en viejos baules resguardaban la memoria. Pero las redes no sólo comunican. A través de ellas también se refuerzan estereotipos. Se reproduce cultura. Los kichwas  otavalo son un claro ejemplo de ello. Muestran sus vestimentas. Sus costumbres. Escriben en kichwa en sus muros de Facebook.  Se plantean discusiones en torno al hecho de cortarse la trenza o no.Utilizando los múltiples perfiles que he revisado en estos años, se podria realizar un collage  con sus fotografías posando  en monumentos íconos de   varios lugares del mundo. Al igual que muchas otros usuarios de las redes utilizan  estos espacios  para  mostrarse como  protagonistas  de “un mundo feliz” al que se puede acceder a través del viaje. De la aventura. De la capacidad de atreverse. Aunque  a  veces  la realidad  tenga una cara menos amable, las redes sociales especialmente Facebook son utilizadas para mostrar a otros que los propósitos se han logrado. 

A través del exhaustivo estudio que hemos realizado en la red, podemos afirmar que los kichwas las utilizan  en mayor grado que cualquier otro grupo indígena de América. Esto se explica precisamente por su condición de transnacionalidad. Sólo la página Otavalos Online aglutina más de 5.000 usuarios. Igualmente la de Nation Kichwa. A esto se suman  los videos de los grupos musicales y la labor de la Asociación de Productores Audiovisuales Kichwas, quienes han producido una serie de documentales a partir de los cuales podemos conocer diversos aspectos del mundo de la vida de  esta comunidad. En las redes también aparecen imágenes colocadas  por  quienes  realizan videos y fotografías sobre las fiestas. Todo eso contribuye a  su  importante presencia en  el mundo virtual. Es un tiempo donde las fotografías de gente fotografiando gente se hace común. Es la película que hacemos de  los otros al mismo tiempo que alguien está realizando  la nuestra.

Ser kichwa. Ser universal.

Al igual que cualquier otro grupo migrante los kichwas vivencian experiencias propias de la acción de migrar. Muchas de las letras de las canciones interpretadas por sus grupos musicales reflejan  el  dolor y  la nostalgia  que  produce la separación de los seres queridos. Las familias rotas. Las relaciones amorosas truncadas. Todo esto queda plasmado a través de   algunos de los videos que acompañan las canciones. Pero a diferencia de otros migrantes, entre los kichwas el viaje en sí mismo significa hacerse parte de una historia cultural[xi]. Al  ser capaz de vencer la adversidad, formarás parte de la élite viajera. Significa haberse iniciado en  el rito de paso que acompaña la acción de viajar que entre los kichwas constituye una marca social.

La  historia de viajeros que han emprendido  un camino difícil lleno de obstáculos para lograr algún fin esencial, forma parte de los arquetipos que identifican la humanidad. El viaje es un rito de iniciación. El “sueño migratorio” no alcanzado crea desazón en el Alma Migrante[xii]. Una desazón que puede estructurarse emocionalmente como el  fracaso de la vida. En muchos casos esta realidad limita la concreción del  retorno. He entrevistado  a  migrantes que prefieren vivir en condiciones dramáticas antes que regresar a sus países portando el estigma del fracaso. También entre los kichwas se valora  al que triunfó entendiendo como  éxito  la adquisición de bienes económicos o  el prestigio artístico. Pero a diferencia de otros colectivos migrantes el viaje  en si mismo es  parte del logro. Aún sin poseer recursos económicos, los kichwas a los que entrevisté planificaban viajes con una facilidad menos común entre otros colectivos migrantes.

 

 

Otavalo el pueblo cosmopolita.

            Existen pueblos a los que puede tildárseles de cosmopolitas. Uno de ellos es San Cristóbal de las Casas en el Estado de Chiapas en México. Atraídos por su belleza algunos extranjeros se han  instalado en medio de sus montañas. Un restaurante francés o italiano puede estar cerca de la tienda de la muchacha chilena que dibuja franelas con motivos zapatistas, mientras  observa  el andar  de unos monjes tibetanos, o de  unas muchachas de Zinacantan que ataviadas  con  sus hermosos vestidos bordados de azul, verde y lila, caminan con  los pies descalzos. Otavalo también puede ser definido como  pueblo cosmopolita. Pero quienes le confieren esta característica no son los extranjeros instalados allí. Sino los mismos kichwas que marcados por los viajes, por los lugares en los que han vivido, hacen de la transnacionalidad y de  la glocalidad parte del escenario de la ciudad. Y como escenario de glocalidad emerge el mercado de La Plaza de Los Ponchos. Es el más grande de América Latina y  expresión del mundo kichwa. Del trabajo en familia. De un espacio turístico.Se construyó en los años setenta. Allí se encuentra variedad de artesanías.

La fiesta del Pawkar Raymi

El Pawkar Raymi es la fiesta del florecimiento. Se realiza en el mes de febrero. El nacimiento de la fiesta adquiere un carácter mítico y ritual. Según cuentan, frente a la cascada de Peguche unos kichwas decidieron rescatar rituales de los abuelos. En vez de celebrar el  carnaval como fiesta impuesta por la iglesia católica, construyeron su propia versión. En 1995 nace entonces el Pawkar Raymi.

Destaca Angélica Ordoñez en la investigación titulada: “Migración transnacional de los kichwa otavalo y la fiesta del Pawkar Raymi”  que esta fiesta surge en un momento de profundos cambios  sociales en el mundo indígena kichwa otavalo. En 1996 deciden no participar en la Fiesta del Yamor, que los mestizos organizan  entre finales de agosto y principos de septiembre[xiii]. En estas fiestas -continúa Ordoñez- los indígenas  se han  sentido como piezas exóticas y decorativas. Esta celebración  toma el nombre Yamor aludiendo a la bebida tradicional que se elabora con siete tipos de maíz. A la chicha sagrada.

De tal manera que los kichwas decidieron realizar su propia celebración,  reconstruyendo rituales que estaban en vias de desaparecer. Unos de estos fue la Tumarina. Consiste en llenar de flores la cabeza de familiares  y amigos. Esta acción concede un poder purificador a quien coloca las flores. Y la gracia de ser bendecido a quien las recibe. Es un ritual bautismal realizado con agua bendita  de la iglesia o de la Cascada de Peguche. Agua de rio ya bendecida por  la Pachamama. Agua que rescata y resignifica rituales de antaño.

El otro ritual  que se realiza es el Runakay. Significa “ser uno mismo”. En esta celebración se le rinde homenaje al traje. Es una reedición de la identidad. Hombres y mujeres deben vestirse con sus mejores galas. Los hombres van de pantalones y camisas blancos acompañados de ponchos azules, sombreros negros y alpargatas. Las mujeres, quienes se precian de portar unos de los trajes más vistosos entre los grupos indígenas de Ecuador, lucirán sus anacos, las blusas blancas bordadas de flores, las fajas bordadas en la cintura, las guacas,  el reboso y un pañuelo para la cabeza. En sus muñecas destacan  las pulseras rojas de coral. Al Tumarina y al Runacay se suma el Festival de Comida Autóctona Runacunapac Micunacuna; y el  Vida Maskay, donde se rinde homenaje a  los primeros  emigrantes.

En la calidad de la tela y las joyas de las mujeres se refleja el poder adquisitivo. Es un marcador de la diferencia de clases.También se elige a la Pawkar Ñusta. De  la candidata escogida se valora además de atributos físicos el conocimiento de la cultura y de la lengua.

En el Pawkar Raymi se celebra el  mundialito de fútbol. Barcelona, Milán  o México son los nombres de  los equipos. La copa es una reproducción de la usada en el Mundial. Destaca Angélica Ordoñez, que a partir del Pawkar Raymi  los kichwas otavalo, rescatan y reinventan las tradiciones. El Pawkar Raymi, continúa Ordoñez, citando a (Hobsbawm y Ranger 2002) es un ejemplo de  una tradición inventada. Se trata pues de “la invención de la tradición  que intenta difundir prácticas que están cada vez más en desuso.. Dentro de estas prácticas están el uso de vestimenta tradicional, la importancia de rituales ancestrales como el Tumarina, eventos que resaltan las prácticas musicales del mundo andino, concursos de comida típica o ritos de transmisión generacional de las tradiciones.(Ordoñez, 2008:85)

Desde sus inicios el fútbol fue la principal actividad de esta festividad. Se realiza la entrega de reconocimientos a intérpretes de la música andina. En sus comienzos en el Mundialito de Fútbol sólo podían jugar indígenas y tener trenza. Ahora no. Uno de los padres puede ser mestizo. Y también los jugadores pueden llevar el cabello corto.  Son negociaciones que la  dinámica social va exigiendo.

Asimismo, vale destacar que mientras el fútbol en el resto del país “ es el momento de fortalecer el sentimiento nacionalista, en Peguche consolida un orgullo étnico y no la pertenencia a la nación. Los equipos hacen referencia a  los diversos destinos en donde se han asentado los  kichwas de otavalo. Así, hay equipos denominados: Milan o  Encasa, conformados por kichwas otavalo que han emigrado a Italia o a México·..hay más bien una referencia hacia lo local y lo global, evadiendo el espacio de lo nacional, el cual ha excluído la presencia indígena en  casi todos sus ámbitos”(en Ordoñez, 2008:83)

Es una comunidad viajera que reinventa festividades preservando sus valores e independizándose de las celebraciones construidas e institucionalizadas por  blancos y mestizos. Los  kichwa otavalo con recursos económicos viajan en febrero para asistir a la celebración. Además del movimiento económico que  esto significa expresado en  inversiones como  la compra de textiles y  de bienes raíces, entre otras, “los viajistas” llegan impregnados de historias que contar. Y dentro de la estructura psíquica de quien desea migrar, la mirada se dirige hacia aquellos que han logrado algún fruto en la travesía. La adversidad no es más que una condición del rito de paso. Y los migrantes se encargarán de transmitir sus logros, de reforzar la  decisión que tomaron. Porque dentro de lo denomino  Alma Migrante, haber dejado la  familia, la tierra, la raíz, no puede traducirse en equivocación. En fracaso.

Los kichwas y el poder político.

“Somos como la paja de Páramo que se arranca y vuelve a crecer…y de paja de Páramo sembraremos el mundo”

Dolores Cacuango[xiv].   

La  Federación Ecuatoriana de Indios (FEI) fue fundada en el año 1944. Esto  marca un importante precedente  en  la  lucha  indígena en Ecuador. Líderes como Dolores Cacuango(1881-1971) Tránsito Amaguaña(1909-2009) o Jesús Gualavisí (1867-1962),  entre muchos otros, iniciaron un  camino  que se ha concretado en la fortaleza que hoy en día tiene el  Movimiento Indígena en  ese país.

En 1972 se crea la Confederación  de Pueblos de la Nacionalidad Kichwa de Ecuador ECUARUNARI a través de la cual se organiza la participación comunitaria de los pueblos kichwas. El mes de junio de 1990 será un momento clave en el proceso de lucha. En defensa  del reconocimiento de lo multiétnico y pluricultural, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador(CONAIE) apoya el levantamiento indígena.

En 1996  se constituye el Movimiento Pachakutik, que  en el año 2000 respalda la candidatura del sociólogo kichwa Mario Conejo para optar a la alcaldía de Otavalo. Mario Conejo  obtuvo apoyo no sólo de los indígenas sino también de  parte de la población mestiza. Ese año gana la Alcaldía  convirtiéndose en el primer indígena en ocupar ese cargo.Fue reelecto el 2005. También en el 2009. Hubo divisiones en el Pachacutik y  en 2006 M. Conejo   crea el Movimiento Valle del Amanecer. De tal manera que en Ecuador la participación política ha sido un eje fundamental en el movimiento indígena en general y en la presencia del pueblo kichwa en particular.

 

LOS KICHWAS DE OTAVALO EN BARCELONA.

La Barcino de los romanos.

            Es la expresión de la ciudad cosmopolita. A la pregunta ¿qué es lo que más te gusta de esta ciudad? en general la respuesta de los kichwa al igual que  de los migrantes  de diferentes países de Latinoamérica ha sido: “que he conocido gente de distintas culturas”. La migración cambió el rostro a Barcelona. Según  Departamento de Estadística del Ayuntamiento de Barcelona, para 2014 los residentes extranjeros empadronados en la ciudad era de un 16.7% de la población.Su población extranjera disminuyó en 4.5% respecto a 2013. Entre esos números y formando parte del renglón ecuatorianos retornados  se encuentran los kichwas otavalo.[xv]

Lucía Rosero Lema.

El significado de ser portadora de una tradición.

Estaba recién llegada a  Barcelona cuando supe de la presencia kichwa  en Cataluña. Hacía bastante tiempo que me interesaba por el universo de aquellas mujeres indígenas de faldas negras o azules, blusas blancas, collares dorados, y  andar trashumante. A través de las redes conocí a Lucía. Nos encontramos en Florida un sector de Hospitalet de Llóbrega, uno de esos pueblos que a  causa del crecimiento demográfico ha terminado integrado a Barcelona.En Hospitalet se concentra gran parte de la población migrante latinoamericana. Lucía junto a su hermano Sacha Rosero Lema, participaba  de manera directa en  la organización de las actividades culturales de la comunidad. En 2003 Sacha junto a otras personas fundó la Asociación Cultural Runa Pacha. A través de la misma se organizaron actividades culturales y educativas, y muy especialmente la celebración del Inti Raymi. Algunas de estas actividades contaron con el apoyo de la Generalitat de Catalunya.

En los años que Lucía estuvo en Barcelona -porque al igual que otros ecuatorianos retornó a su país- impartía clases de Kichwa para niños y adultos. Su interés por esta investigación trascendió al rol de “testigo clave”. Ella me abrió las puertas de varios hogares kichwas. Fue testigo y protagonista de esta investigación.“Cuando llegué bajé unas escaleras y me metí dentro de la tierra”, fueron  sus palabras  al  narrar  la experiencia de llegar a España. Bajar hacia los vagones del metro  fue  como meterse  en las entrañas de la Pachamama.  Esta metáfora compete al mundo migrante. Viajar es transitar dentro de uno mismo. La migración no es sólo  movimiento  territorial. Es  una aventura interior. La visión del  lugar de llegada como espacio construido dentro del imaginario se expresa en recuerdos como los de Sara. Siendo muchacha allá en Otavalo, pensaba que todas las calles en España estaban hechas de oro. Su sorpresa fue encontrarse “con unas aceras normales”.Es el mito de El Dorado colocado y recolocado desde diversas esferas. Susi llegó a Barcelona en pleno invierno. Su destino era incierto. De aquel día recuerda los colores de los edificios antiguos y el frío. El gris se mimetizaba con la profundidad de su incertidumbre.

Polibio Pichabamba y el ser universal.

Polibio Pichabamba fue uno de los integrantes del legendario  Grupo Peguche. En los años ochenta llegó a Barcelona. Junto a Lucía y  a Sacha Rosero Lema, impartía clases de kichwa. Le pregunté:¿Qué ha significado para ti como kichwa vivir en Barcelona? Soy kichwa y también soy un ser del mundo. Me respondió. Fue una expresión que comprendí  en su justa dimensión tiempo después. Y es esta una de las característica que hacen del kichwa un ser universal. La convicción de que se puede vivir en cualquier parte del mundo.

La familia Cotacachi en Barcelona.

             Eran los años setenta cuando junto a otros tres compañeros  el padre de Sayri Cotacachi llega a las Islas Canarias. La historia la cuenta su hijo Sayri en el documental que realizan  en el año 2011 para celebrar los veinticinco años del Grupo Charijayac[xvi].  Su padre decidió emprender la aventura hacia los Estados Unidos. No sabían que  el país del Norte exigía visado. De viajeros en busca de nuevos  mundos, se convirtieron  en un número más de una lista de extranjeros a ser deportados. Estaban claros. Ya habían salido de Ecuador por decisión propia y no iban a regresar a Otavalo porque el gobierno de los Estados Unidos así  se los  exigiera. Sobre el viejo  mapa que uno de ellos guardaba cual relíquia lanzaron una moneda. El azar los condujo a España. Específicamente a Las Islas Canarias. Los pioneros kichwas marcaron el camino de lo que hoy en día es la migración kichwa a Europa.

Junto a Lucía Rosero Lema fui a entrevistar a Sayri. Nos ilustró la ruta de esfuerzo, tezon y trabajo de sus padres para hacer realidad su empresa.  En Las Islas Canarias su madre tenía un taller de cofección. Con  telas que evocaban el arte indígena, diseñaba vestimentas para vender en las ferias.  Y así empieza una  andanza  que se refleja hoy en lo que es la franquicia de   tiendas Inkas en Barcelona.

            El papel de la familia ha sido fundamental en el fortalecimiento de las  redes migratorias kichwas. Es así para otros grupos migrantes. Pero en el caso de los kichwas existe una tradición de trabajo y  de distribución de roles en la constitución de micro-empresas familiares, fortalecida con el tiempo. Hay quienes se encargan del tejido. De la comercialización. De viajar. Y de sostener la estructura cotidiana para que todo esto sea posible. Son familias que se hacen económicamente productivas, y se constituyen en el claro ejemplo de lo que Pierre Bourdieu definió como Capital Social.

Las tiendas Inkas en Barcelona.

Desde Tenerife el padre de Sayri Cotacachi se traslada a Barcelona.   Cuenta Sayri que su papá decidió solicitar un préstamo bancario. Tenía la idea de establecer un local para la  venta de artesanías indígenas en el centro de la Ciudad. En el primer banco le preguntaron: ¿Y qué coloca como garantia? Mi palabra; respondió. Recorrió varios bancos escuchando la misma pregunta y dando la misma respuesta.No había tenido éxito hasta que un gerente de la Caixa de Catalunya le concedió el préstamo. Rosa y Sayri siguen fieles a la  Caixa. Las tiendas Inkas funcionan como franquicia en Barcelona. Son  la materialización del instante en que un viejo kichwa entregó su palabra como garantía y en que un gerente de un banco catalán creyó en él.

Sayri y el Grupo Charijayac.

Eran los años setenta. Sayri tenía catorce años cuando su padre le pidió que desde Otavalo se trasladara a Tenerife. Ya tenía la edad suficiente para ayudarle a trabajar. “Un otavaleño es mayor de edad desde que es niño”. Dice. En su tiempo libre se dedicaba a  la música. La necesidad de escuchar los sonidos de la tierra hizo de mí un músico. Habla desde el lenguaje del alma. Así lo refieren también otros kichwas. La música se convierte en madre regeneradora. En elixir para la existencia. Ejecutar un instrumento musical  abre la posibilidad de formar parte de cualquier grupo. Es un  recurso importante  para la continuidad de la travesía migratoria. Sayri es el director del Grupo Charijayac. Uno de los más exitosos en Ecuador y fuera de sus fronteras.Su sede está en Barcelona.

            Llegaron a Alemania en tiempos en que un muro impedía seguir la ruta. Los detuvieron. Los llevaron a la comisaría. Somos músicos, dijeron. A lo que el guardia alemán les respondió: demuestrenlo. Tomaron los instrumentos y empezaron a tocar. Uno de los guardias mandó a buscar una botella de licor. La fiesta comenzó. Los invitaron a sus casas. A quedarse en Alemania. Al igual que éstas, son muchas las anédotas del Grupo Charijayac en su recorrido por Europa.

 

La historia de la canción Verónica. “Reina, Ñusta, Reina tú serás

 Otavalo se preparaba para la Fiesta del Yamor. La elección de la reina es uno de los principales atractivos de la celebración. En 1996 una joven kichwa de nombre Verónica Barahona Lema decidió concursar. Sin embargo no fue aceptada por su condición de indígena. Este suceso fue un detonante para que se pusiera de manifiesto el racismo  imperante.  

Desde Barcelona Sayri decidió escribir una canción en homenaje a Verónica[xvii]. Una composición a través de la cual se expresara el sentimiento de exclusión que desde antaño vivían los kichwas  y que se reeditaba  con  la decisión de no permitirle  a la joven participar en el concurso. Aquella canción se convirtió en un himno, cuenta Sayri. Y para él, como para el grupo Charijayac significó la posibilidad de  tener un rol protagónico en un proceso que se gestaba en Otavalo. La posibilidad de hacer presencia aún desde la distancia.  

A través del testimonio de Sairy y del grupo Charijayac, quisera destacar otro elemento que me parece esencial en  este trazado socio-antropológico. Se trata de  la  relación y la influencia que los kichwas aún cuando se hayan convertido en migrantes siguen teniendo en Otavalo.Establecen relaciones económicas fortalecidas por la  inversión de capitales. Familiares; marcadas por los lazos con  les unen con los parientes que permanecen en Otavalo. Pero también  políticas, sobre todo por la influencia que pueden  tener aquellos que  tienen un rol protagónico en el exterior, especialmente los grupos musicales.El apoyo que un grupo musical de renombre exprese a uno u otro candidato cobra cierta fuerza política.

Aunque  en general existirá mayor fuerza en el valor de las opiniones políticas de quienes permenecen en el país con respecto a  quienes hemos emigrado -y esto suceda también entre los kichwas otavalo- su  realidad no se compara  a la de migrantes de otros lugares de Latinoamérica, para quienes en muchos casos, el  estar fuera  se convierte en una especie de expatriación. La frase “tú no puedes opinar porque no estás aquí” marca una diferencia entre “ el aquí y el allá”. Al perder este derecho se pierde  parte de la ciudadanía. Esto profundiza la sensación de “no estar en ningún lugar”.Eres extranjero en el país de acogida lo cual muchas veces te incita a permanecer en silencio. A la vez  estar fuera de tu país  te niega  el derecho a emitir  opiniones. Especialmente las de tipo político.  

A diferencia de los migrantes de otros lugares de América Latina donde la vuelta a casa oscila entre un “sí y un no”, para los migrantes kichwas el retorno está presente con mucha fuerza. Aunque de hecho podrían no hacerlo y morir en tierras lejanas, la vuelta a casa  está dentro de lo  posible en el imaginario  del que se va, como de quien  espera. La  vuelta a casa emerge como marcador identitario.La kichwa es una cultura viajera y tejedora. Deshilacha hilos del cordón umbilical de la tierra para enraizarse al terruño. Si el que se fue es susceptible de regresar algun día, se constituye  en un otro integrado.Quizá esto no sea en la magnitud que desean los kichwas que viven  en el exterior, quienes al igual que otros migrantes terminan sintiéndose un poco extranjeros pero en comparación con otros colectivos migrantes, puedo dar cuenta de esta diferencia fundamental[xviii].

Mayu: El  abuelo sabio del Grupo Charijayac

 “Llegué  a Barcelona al silencio. Nadie me conocía. No conocía a nadie. El silencio se convirtió en  mi escuela de la  experiencia”(Mayu)

Tiene el cabello blanco y una trenza que reposa cómodamente en su espalda. En cada fiesta del Inti Raymi en Barcelona, Mayu dirige unas palabras de esas  que saben usar aquellos a los que el camino de la vida ha convertido en chamanes.  Cuando salió de las minas de Potosí tenía más de treinta años. Me cuenta con esa manera poética que tiene al hablar, que  antes de partir de su Bolivia natal le  pidió permiso y perdón a la tierra: “Madre me voy. Madre perdóname, pero quiero vivir”. Para los mineros no hay tercera edad. Aún hoy (2016) la esperanza de vida no llega a los cincuenta años. Y recalca: “no fue por razones económicas, políticas, o tras un amor, como dice la mayoría de la gente, que se va. Yo me fui buscando la vida”. Desde aquellos 4.700 metros sobre el nivel del mar, sus padres le explicaron que ni ellos ni  él vivirían mucho. Era el destino trazado para los mineros. Era el destino que Mayu se negaba a cumplir.

 Cuando se emocionaba hablaba en Quechua. Luego me traducía al castellano. Así se fue desarrollando la entrevista. Yo lo observaba desdoblarse, ir a la tierra en busca de la palabra absoluta para luego devolverla con rostro castellano. De sus andanzas por Londres conserva el interpretar canciones de los Beatles en Quechua. Yo  las escuchaba agradecida. A su nieto le habla en  la lengua de los incas y el niño le responde en catalán. Cosas de esta Cataluña múltiple  en lenguas y  en culturas. De esta Cataluña madre universal.De esta Pachabarna.

            Desde los años ochenta Mayu  forma parte del Grupo Charijayac. En Barcelona se encontró con unos muchachos indígenas de cabello trenzado. Músicos como él. Se les acercó pensando que eran bolivianos. Desde allí comenzó una historia  de casi treinta años. De esas  donde los afectos construyen familia. Juntos han recorrido  muchos países de Europa. “Barcelona nos ha regalado a los bolivianos el mar… Bolivia es mi mamá grande. Otavalo es mi casa del alma. Y Barcelona es mi hogar. El de mi familia. El de mis hijas. No quiero dividirme. Las amo a las tres. Me casé con una andaluza, pero mis hijas tienen nombres Quechuas. La gente de Quinchuquí(Ecuador) me dio el título honorario de hijo predilecto de Otavalo”. Mayu es un  kichwa que nació en Bolivia. Y un catalán arropado por las aguas del Mediterráneo. Es en suma un hijo de la Pachamama.

“Papá yo soy un indio catalán”.

La migración cambió el rostro de Cataluña. Niños de distintos fenotipos  que hablan  un fluido catalán da cuenta de ello. Son los nuevos catalanes. César un joven kichwa nos contó a Lucía y a mí su travesía viajera. Sus expectativas.Sus derrotas.  Sus sueños. También  nos habló de su hijo de siete años nacido en Barcelona. Contaba César que le decía: “papá yo soy un indio catalán”. Varios meses después  de  aquella entrevista pasé a saludarlo en una de las tiendas Inkas donde atendía. Le pregunto: ¿Y cómo está el indio catalán? “Fíjese usted que ahora vive en Alemania”. Me dijo. “Se fue con su mamá y cuando me llama me dice algunas palabritas en alemán”. El hijo de César será entonces un “indio alemán”. Este episodio resume  la realidad de estos tiempos. La realidad de una Modernidad Líquida. La realidad  de una Migración Líquida.

            Zygmunt Bauman describe la modernidad  utilizando lo líquido como metáfora y construyendo la categoría de  Modernidad Líquida. Ya los modelos, las estructuras sociales no perduran como para hacernos sentir confiados ante ellas. Lo que parecía ser estable o sólido es ahora  la manifestación de la vulnerabilidad.

Presenciamos y participamos del imperio de la caducidad donde impera un individualismo, en el que  las relaciones humanas también se hacen transitorias. Es un tiempo de fragilidad. De falta de certezas. Z. Bauman  también hace referencia al amor líquido. Ya no  hay compromiso ni sentido de futuro. El amor se hace flotante. La red proporciona vínculos sin rostros. Es la  comunicación de nuestras máscaras  con las máscaras de los otros. Sabemos del juego porque participamos de él, pero preferimos seguir la actuación. Ya lo desarrolló Erving Goffman su teoría de la dramaturgia. Conocemos  de roles, de  la manera  en que se presentan “los otros” ante el mundo porque así lo hacemos  nosotros. Y que siga la función.

A partir de estas ideas podemos pensar también en una Migración Líquida. Atrás quedó el tiempo de planificar el asentamiento en lugares que  nos transmitían la idea de permanencia. El sueño-proyecto de lugar para la vida. Con la fragilidad de  las grandes economías también cayeron muchos sueños migratorios. El migrante sabe que su permanencia en un lugar ya no depende de la decisión personal de hacerse de “una segunda patria”. La Migración Líquida vendría a ser  la expresión de  la inestabilidad de  individuos tejidos  a una  madeja  que tiene carta de caducidad. Tejidos a hilos desgarrados. Evoca la imagen de millones de pies caminando por los aires sin la posibilidad de echar raíces.

Como hija de la modernidad líquida, la Migración Líquida es el reino de lo imprevisible. Cualquier proyecto de vida  que en lo individual intente hacerse de una raiz, estará identificado por  la inestabilidad de estos tiempos que parecen haberse instalado  en un siempre.Que sí parecieran tener solidez. En migración, a la mutación natural del sujeto en sociedad se agrega la mutación  que vive el  “alma migrante”. Lo único sólido parecer ser la incertidumbre.  

El Inti Raymi.La celebración al sol.

Los Incas celebraban el Inti Raymi en Cusco la  capital del Tawantinsuyo. El Inca era considerado hijo del sol. En el mandato de Pachakuteq se construyó  el Qorikancha un fastuoso templo dedicado a reverenciar al astro rey. Pachakuteq instituyó  esta celebración en los países andinos.

 

El inti Raymi es la principal fiesta ritual de los kichwas.  A través de las ofrendas se agradece a la Madre Tierra las cosechas recibidas.  En los años setenta estuvo a punto de extinguirse. La nuevas generaciones lograron su rescate. Es el año nuevo de los kichwas. Se estrena ropa. Se degustan los platos tradicionales. Es una fiesta espiritual de gran riqueza simbólica. Los kichwas la han dado a conocer entre otros lugares en  Bruselas, Bélgica, Barcelona, Chile, Canadá, Seatle, Budapest, Chicago y  New York.

 

El  Inti Raymi en Barcelona y Sabadell.

En Sabadell o en la Playa de Mar Bella en Barcelona se realiza la celebración. Es una ocasión de gran espiritualidad. Una ocasión para purificarse y abrir paso a las buenas energías. De agradecer las cosechas. Frente al Mediterráneo o en Sabadell gente de distintos lugares  del mundo se integra a la rueda de los kichwas. El baile  en circulo con los músicos en el centro simboliza la tierra en movimiento. Los cuerpos se hacen danza. Se convierten en canción. A través del baile se le  rinde culto al sol. Al igual que en Otavalo se prepara la  chicha y los platos tradicionales. El Castillo es el altar ofrendado. Lleno de frutos y colores expresa la abundancia. Es un momento de reeditar el ideal de  reciprocidad andina. De rememorar valores perdidos en la sociedad de consumo.

De cómo la Cascada de Peguche se hace  Mediterráneo.

En  la Playa de Mar Bella formé parte de ese círculo. Paso  a paso  nuestros pies emitían sonidos convertidos en mantras.  Muchachos europeos ganados por rituales indígenas y atrapados por la imagen de una América soñada e idealizada veneran  también a la Pachamama. Luego el chamán realiza los rituales para que procedamos a lanzarnos al mar. El armay chischi(baño ritual)  se traslada desde  Otavalo a Barcelona.  Agua de  la Cascada de Peguche en América o agua de Mar en el Mediterráneo, el armay chischi se realiza con el mismo fervor. Se invocan  energías luminosas y de sanación.

San Juan en Cataluña. Inti Raymi en los Andes americanos.

La noche del 23 de junio se celebra  en Cataluña la fiesta en honor a San Juan. Barcelona  parece  estallar al unísono de la pólvora mientras se ilumina al compás de  la luz de los  fuegos artificiales. A orillas del Mediterráneo junto a europeos y gente de distintas partes del mundo, familias enteras de  latinoamericanos se apropian de la fiesta catalana y la resignifican haciéndola su celebración de año nuevo. En términos de externalidad, de reunión y espacio de encuentro, los Latinoamericanos también hemos hecho de la Fiesta de San Juan el día principal de celebración.

En las playas de la ciudad se aglutinan personas de distintas nacionalidades. De  formas de ser y de  parecer. Es verano y  la ciudad se llena de turistas. Cada uno  celebra a su manera.  Desde las expresiones más sutiles y familiares hasta Dionisios  en desborde etílico. La importancia del San Juan en Barcelona ha hecho que el Inti Raymi  de los kichwas otavalo también cobre fuerza en la ciudad.

Rosa Cotacachi fue la iniciadora de la organización del Inti Raymi en Barcelona.  Ya en los años ochenta en su casa en el barrio de Horta comenzó con la tradición. La presencia kichwa se hizo tan grande que ya el espacio no era suficiente para recibir a todos los que deseaban participar. A través de la Asociación Runa Pacha y con el auspicio de la Generalitat de Catalunya, la celebración se realiza de manera más amplia  en Sabadell y en la Playa de Mar Bella. Rituales como el Inti Raymi y las presentaciones musicales son fundamentales en la manera  como el kichwa trashumante se presenta hacia fuera y sobre todo  en lo que significa para ellos vivenciar su universo cultural y emocional desde la lejanía.

El chamán de los kichwas se llama Juli  y es  catalán

             Tienes que conocer a Juli. Él es muy importante para nosotros. Estas fueron las palabras de Lucía cuando me habló de él. Su rostro me transmitía fuerza y a la vez fragilidad. Sabía que una enfermedad lo había aquejado. De allí su encuentro con los kichwas. Con su medicina. Viajó a Ecuador y  se relacionó con los sabios de la zona. En aquellas tierras su cuerpo fue sanado. Su proceso no fue solo físico sino también espiritual. Fue  iniciado como chamán.Juli nació en Barcelona.Tenía 55 años, era periodista y había dedicado muchos de sus escritos a defender la causa migrante.  Desde hacía algunos años ejercía el papel de chamán en el Inti Raymi de la playa de Mar Bella.

Después de unos años la enfermedad volvió. Era junio de 2014 cuando   me dijo: “me quedan quince días de vida”. Me parecía estar viviendo una película. Significaba acompañar a un amigo en su paso hacia otra esfera. Sus últimos días  transcurrieron  en  el Hospital del Mar en Barcelona,  muy cerca del lugar en el que ayudó a tanta gente a sanar su cuerpo. A curar sus heridas.

            Sentado frente el mar  presenció la música que en su homenaje interpretaron los amigos del Grupo Charijayac. También el baile de las muchachas otavaleñas organizado por su amigo Amaruk Kaisapanta.  Y recibió  los honores propios de su condición de chamán. Frente al Hospital del Mar frente al Mediterráneo,  un hombre blanco fue reverenciado por los kichwas otavalo. Allí en medio del paso de turistas y curiosos  despedimos a  Juli Rubia el catalán que se definía como indio. El catalán  que  tanto amó a Latinoamérica. Que  tanto amó a Ecuador. Que tanto amó a  los kichwas de Otavalo. Y que nos dijo: “Gracias por haberme regalado su cultura”.

REFLEXIONES FINALES

Una de las características que identifica a  los kichwas otavalo es la idea de retorno. Aunque la vida transcurra en un mundo intenso y extenso y  el país en el que se habita se haya convertido en lugar para la vida; el sueño de la vuelta  a casa es parte esencial en la configuración del ser. La memoria evoca un pasado mítico. El presente teje hilos hacia Otavalo. El futuro se siembra al terruño como “casa del alma.”

Retornar o permanecer en el país de acogida  es uno de los dilemas que cobra mayor fuerza en el Alma Migrante. Hay vidas que transcurren planificando un regreso que nunca se  realiza. El impulso que  induce a  pensar en  volver al país de origen es el  mismo que refuerza la idea de  permanecer en el país de acogida. Los argumentos  son  convincentes de uno y otro lado. En el caso de los kichwas otavalo esta disyuntiva no se presenta  con la misma intensidad. Aunque muchos no regresen y hasta mueran lejos del terruño, la convicción de la vuelta a Otavalo, de que se logrará el sueño de construir el  lugar donde el negocio, la casa  propia y  el disfrute  de una vejez tranquila se  convierta en realidad, crea cierto cobijo y certidumbre en algún lugar del alma.

Ahora bien, habría que indagar si esa misma idea aparece en la generación que ha nacido fuera de Otavalo ¿Persiste en ellos la idea de retorno de la misma manera que la tienen sus padres? Me pregunto.

En algunas familias latinoamericanas radicadas en España la ruptura del  grupo familiar está sucediendo a la inversa. He conocido casos  donde los padres deciden regresar a Latinoamérica mientras los hijos prefieren permanecer en España. Son las verdades de la andanza migratoria ¿Sucede  lo mismo entre los kichwas otavalo?

Son varios los investigadores del tema que coinciden en  destacar que  desde hace mucho tiempo se han  construido imaginarios alrededor de los kichwas. Se les ha percibido como  más limpios, prósperos y trabajadores que  a otros grupos indígenas. Se les ha tomado como referente para la construcción de la  idea de  la nación indígena ecuatoriana.Los kichwas están concientes de ello. Reproducen estos conceptos  en  la manera como se autodefinen. Cuando inicié la investigación en Barcelona los discursos construidos por mis entrevistados estaban marcados por la reprodución de tales estereotipos.Tenían clara la imagen que querían y debían proyectar. Tuvieron que pasar varios años y mucha cercanía, para ir transitando dentro de  una madeja que me permitiera visualizar un mundo más real. Desde allí pude participar del universo de unos seres que no por el hecho de pertenecer a una comunidad caracterizada por el viaje, sufren menos o más que  otros migrantes  los estragos implícitos en  el proceso migratorio.

Si bien es cierto que  es una comunidad de artesanos, comerciantes, músicos y viajeros,  también lo es que la idea de partir no está  movida  sólo por la  consecución de un destino mítico. En algunas de las  entrevistas realizadas a mujeres kichwas fui testigo de historias marcadas por la pobreza e  impregnadas de dolor. De sufrimiento. Vidas  donde se  repetían patrones de abuso y maltrato como en cualquier otra  comunidad de América Latina. En muchos casos el viaje  fue el camino para escapar de una realidad  bastante adversa.

El hecho de que en algún momento de la vida se desee abandonar el lugar de origen es parte de la condición humana. Y es también parte del  sentir kichwa. La diferencia es que no todos  cuentan con una red  que históricamente se ha construido en y dentro de la estructura del viaje. Entre los kichwas siempre habrá algún familiar o amigo que trazó el camino. A esto se une por supuesto su cosmogonía viajera.

Ahondar en las estrategias  utilizadas para hacer posible la andanza migratoria, me parece otro punto relevante para el análisis del mundo de la vida de los kichwas. Además de cuestiones estructurales  es importante detenerse en el universo simbólico implícito en  la acción de emigrar ¿Cuáles son las estrategias y recursos estructurales y emocionales utilizados por los viajeros para hacer realidad el camino migratorio? Le preguntaba a Susi otra de mis entrevistadas ¿si tuvieras que agradecer  a alguien  todo lo que has logrado? ¿A quién le agradecerías? sin titubear respondió: A mí misma. A mi valentía. Y es que la historia de Susi como la de varios de mis entrevistados es una historia de valentía.

Sara “la de los pies con alas” como la llamé, se dedicaba a  bailar en su tiempo libre.Me contaba que cuando estaba arrodillada limpiando pisos, sólo pensaba en el vuelo que esa y cada tarde le permitía su condición de bailarina. De manera autogestionaria dirigía  un grupo de danza tradicional kichwa. “Si no fuera por mi baile estaría muerta”. Me dijo.

Y como ella, entrevisté a gente dedicada a la cultura, que de manera autogestionaria formaba parte de grupos culturales[xix].El interés de Sara no era  “preservar la cultura” desde una visión institucionalizada,  mirándola como un ente externo a nosotros  al que hay que “rescatar”. El llamado venía desde  la  tierra. Desde la energía vital.  Algunos kichwas como ella tenían claro que si no realizaban  sus rituales algo se moría. El inti Raymi así como cualquier otra actividad cultural que  les conecte con la memoria, que dé vida a los rituales, es fundamental en la migración kichwa. Y creo yo, en la migración de cualquier grupo social. Al mismo tiempo el desafío está en que el espectáculo que muestra el “exotismo”, no le gane la partida a los significados que para cada cultura tienen sus rituales. Más aún cuando se está lejos de casa. El desafío está en que la necesidad de mostrarse hacia afuera, tan común en estos tiempos, no le gane la partida al baile ritual que hacia dentro nos debemos todos.

En lo personal no fue la sociología ni la antropología lo que me enseñó  de manera tan contundente la importancia de los rituales. Fue la migración. Fue el contacto con gente  que como los kichwas saben que sin los rituales cualquier alma tiene su decreto de defunción asegurada.

La migración es un acto de fe. De confianza en la providencia y en sí  mismo. También en los demás. Habrá experiencias de traiciones. De solidaridades. Así como la vida, las historias de los migrantes kichwas y de los migrantes en general se estructuran dentro de la oposición binaria del bien y del mal.

Los kichwas también se mimetizan mestizos. Realizan trabajos como cualquier otro  sudamericano que  en situaciones de pobreza  ha tenido que salir de su país en busca de mejores condiciones de vida. En España y supongo que en otros países donde la comunidad kichwa otavalo habita y se habita, existe una relación de otredad entre lo indígena y lo mestizo. El anterior es  otro aspecto susceptible a ser investigado.  Reflexionar en torno a la manera  como en su mundo cotidiano los migrantes  kichwas se vivencia como sudamericanos-ecuatorianos y como  kichwas otavalo, es una tarea pendiente.

La reciprocidad andina y   la presencia de una condición de  solidaridad étnica es otro de los aspectos que también forma parte del universo  imaginario construído alrededor de los kichwas. No creo que  la solidaridad como tal sea mayor o menor  entre los kichwas otavalo con respecto a otros colectivos migrantes. También  hay historias de encuentros y desencuentros. Lo que sí es cierto es que la estructura familiar constituida como micro-empresa, y que viajen en familia proporciona una estructura  que bien podría interpretarse desde lo que Pierre Bourdieu ha denominado capital social, al que define como “conjunto de recursos actuales o potenciales que están ligados a la posesión de una red durable de relaciones más o menos institucionalizadas de inter-conocimiento y de inter-reconocimiento; o, en otros términos, a la pertenencia a un grupo , como conjunto de agentes que no están solamente dotados de propiedades comunes (susceptibles de ser percibidas por el observador, por los otros o por ellos mismos) sino que están también unidos por vínculos permanentes y útiles” (Bourdieu, 1980:2).

 

Los kichwas otavalo son la expresión de la manera como la migración puede ser vivida de manera colectiva o de manera individual. Sin dejar a un lado la existencia de intereses personales en la realidad de cada uno, sí es evidente la diferencia en aquellos grupos sociales para quienes la migración se hace parte de una realidad grupal y para los que no. Los kichwas son un ejemplo de la  migración como grupo étnico. No estamos hablando sólo en términos de solidaridad, sino de identificación y de pertenencia. “Lo kichwa” marca una condición que es ya  particular en Ecuador.Los migrantes kichwas se saben parte de una tradición donde el viaje es un rito de iniciación.Cabe preguntarse:¿Cómo se vive la migración de manera colectiva y de manera individual?¿De qué manera lo cultural-en unión y lo cultural-en dispersión inciden en la manera en  que  se estructura la  experiencia migratoria?

 

Regresar a Otavalo o ir por temporadas, crea choques culturales entre quienes han permanecido allá y entre quienes han hecho vida fuera de Otavalo. Algunas de mis entrevistadas kichwas han regresado.Nuestra amistad nos  ha   mantenido en contacto.Yo  continué en  Barcelona. Ellas en su tierra. He seguido sus procesos y ellas los míos. De la cultura catalana tomaron algunos códigos y desecharon otros. Con su propia cultura hicieron lo mismo. Es el ser social en proceso de construcción. El ser social portando carteles como aquellos en los que se lee: “obreros trabajando: disculpen las molestias”. El retorno significa reacomodo. Lo que en algún momento de sus vidas fue el “deber ser” ahora se convierte en hábito del pasado. Lo que antes era desconocido ahora es parte del mundo cotidiano. Lo no pensado es  ahora parte de  una nueva estructura mental. Lo que no entraba en discusión existe para ser cuestionado. Es la vida del migrante vivenciando el proceso  del ser en constante movimiento y construcción de la vida individual y social de la que forma parte.

 

Algunos jóvenes cortan sus  trenzas o adoptan formas de vestir siguiendo  entre otras la estética Emo. Situaciones como estas producen choques en una comunidad que  se enorgullece de su condición cosmopolita, pero que a la vez   siente amenazada sus tradiciones por la influencia extranjera. La celebración de rituales como el Runakay donde se le rinde tributo al traje y las propuestas de la recreación de distintos rituales que preserven las costumbres, es la muestra de  la necesidad de que los indios viajeros, los indios que andan por el mundo, estén a la vez  apegados a sus tradiciones.

A este respecto, me parece importante resaltar las referencias que hace Angélica Ordoñez  donde destaca que  “en Otavalo la migración ha acelerado el contacto local-global, si lo comparamos con otras regiones del país. De hecho, la migración influye en las respuestas locales de los kichwa otavalo en tres puntos fundamentales. Primero, la migración ha generado mayor desigualdad socioeconómica. Desde el acceso diferencial a la tierra, a un jornal, se han catapultado otras desigualdades productivas. Una elite ha acaparado los medios de producción y monopolizado el capital social necesario para una experiencia migratoria exitosa. Desde este punto de vista, la migración al exterior ha exponenciado un proceso de desigualdad dentro de la comunidad. Las comunidades kichwa otavalo sí se han dividido entre emigrantes y no emigrantes”.(Ordoñez, 2014:5)

La relación entre los kichwas que habitan en el extranjero y los mestizos ecuatorianos, es  otro aspecto  susceptible de interés sociológico. Me contaba Sara que le conmovía  la forma como en Barcelona algunos mestizos se acercaban a los kichwas. De la manera como participaban de sus fiestas. “Mientras allá nos despreciaban porque se sentían blancos, cuando llegan acá se dan cuenta de que los españoles no los consideran como parte de  ellos. Que  no son blancos nada.Que no son españoles. Que están más cerca de nosotros, los indios,  que de ellos”. De la misma manera Koowii con una sonrisa pícara que le dibujaba el rostro, decía que algunos hombres ecuatorianos se dejaban el cabello largo y se hacían la trenza. “Mire usted, aquí quieren parecer indios”.

Lucía iba en un ascensor. Al verla vestida con su traje de otavaleña una ecuatoriana se le acercó y le preguntó de manera inquisidora: “¿Por qué se viste de india?¿Es que no se da  cuenta  de que estamos en la civilización?”.Otro día estando Lucía y yo  en el Barrio de Gracia se nos acercó una mujer ecuatoriana. Estaba muy  conmovida. Le agradeció a Lucía que llevara aquel traje que la hacía evocar un pedazo de su país. La mujer ecuatoriana del ascensor es cierta. La del Barrio de Gracia también. De allí la dificultad de realizar generalizaciones.De colocar  lo escuchado, lo visto, como representación del todo.

Los kichwas otavalo como  viajeros  están consciente de su  capital simbólico. De lo que representan.Son la expresión  del orgullo indígena. Lejos de “perder la identidad”esta es reforzada a través de la migración­­­­­­­. Muchas veces los migrantes al tener temor a perder lo que les identifica con lo propio reafirman sus modos culturales. Algunos kichwas se han ocupado de aprender su lengua en Barcelona. De seguir ­­­­las tradiciones. Mirándolo desde Otavalo, Angélica Ordoñez destaca que lo étnico se ha fortalecido con la migración.  Desde Barcelona basándome en mi estudio sobre los kichwas otavalo en esta ciudad, puedo realizar la  misma afirmación.

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

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NOTAS.

[i]  Elizabeth Zamora Cardozo. Profesora de la Universidad Central de Venezuela.   Socióloga con estudios  de antropología. Doctora en Ciencias sociales. Ha publicado los libros: Tramas de vida en la forntera colombo-venezolana, estudio empírico-analítico del eje San Antonio-Ureña-Norte de Santander y Vidas de Fronteras, andinos y llaneros en la frontera colombo-venezolana, así como  diversos artículos sobre  migraciones y fronteras. Ha realizado estudios post-doctorales en el Seminario de Estudos Chicanos y de Frontera de México, donde realizó investigaciones sobre la frontera entre México y Estados Unidos. Está radicada en Barcelona, España, donde realiza una estancia post-doctoral en el Grupo de Estudios Africanos e Indígenas CINAF de la Universidad de Barcelona.

 

[ii] Agradezco a los profesores Miquel Izard Llorens, y Caridad Martínez González sin cuyo  irrestricto apoyo familiar e intelectual, esta investigación no habría sido posible.

 

1 I am grateful to professors Miquel Izard Llorens and Caridad Martínez González, without whose

iunconditional family and intellectual support this research wouldn’t have been possible.

 

 

[iv]Los kichwas están asentados en  la Sierra, en  la Amazonía y  en la Costa ecuatoriana.  La nacionalidad kichwa está conformada por  los caranqui, natabuela, otavalo, cayambi, quitu, panzaleo, chibuleo, salasaca, waranka, puruhá, cañari, saraguro, y kichwa amazónico.

[v] En documental Mindalae. Asociación de Productores Kichwa.

[vi] Idem.

[vii]  Otavalosonline.com. “Otavalo es sólo música”. http://ool.jewif.com/mushuk/index.

[viii] Jíbaro nombre dado por los españoles a los indios Shuar, denominación que estos consideran despectiva. Habitan entre la selva ecuatoriana y peruana.

[ix] Documental Mindalae. APAK

[x] Las fotografías se encuentran en  el artículo realizado por Mercedes Prieto titulado: “Rosa Lema y la misión cultural ecuatoriana indígena a Estados Unidos: turismo, artesanías y desarrollo”. En Galo Plaza y su época, Carlos de la Torre y Mireya Salgado, comp.: pp 159-191.Quito: FLACSO Ecuador-Fundación Galo Plaza. 2008

[xi] Digo “a diferencia de otros colectivos migrantes”, respaldada por las investigaciones que sobre migración y migrantes  he realizado desde 1984. Primero en la frontera colombo-venezolana. Luego en Caracas, Venezuela entrevistando a migrantes de distintos lugares de Latinoamérica, el Caribe y España. Después vendrían mis años en México,  donde realicé  entrevistas a la comunidad venezolana radicada en ese país. Y  desde 2010 hasta 2016,  además de los kichwas Otavalo, he  realizado historias de vida a migrantes de distintos  lugares de América Latina y el Caribe que hacen vida en Cataluña.

 

[xii] En el artículo titulado “Tras la huella del Alma Migrante”(en imprenta) hemos definido el Alma Migrante como individualidad y como ser social que pertenece al `continente móvil´. Y que forma parte de una territorialidad geográfica expresada en el lugar donde se habita. De una territorialidad-concreta  en la que se desarrollan  modos de ser y hacer tangibles e intangibles que  se constituyen en “zonas” dentro del país receptor…El Alma Migrante es territorialidad corporal evidenciada en fenotipos que generalmente dan cuenta del lugar de origen. Bien sea como  autóctonos o como migrantes, somos cuerpos que dibujan mapas y culturas. Es también territorialidad emocional. Un estadio del ser. Una cultura esparcida por el mundo.  El Alma Migrante  es un  arquetipo social”.

 

[xiii]  La patrona de Otavalo es la virgen María de Montserrat. Se tiene al barrio de Montserrat como el lugar donde  en los años cincuenta, nace la fiesta.

[xiv]  Dolores Cacuango(1881-1971) junto a Tránsito Amaguaña(1909-2009) fueron mujeres kichwas que lideraron el movimiento indígena y participaron en la fundación de la FEI. Lucharon por la creación de escuelas bilingües. Sufrieron en carne propia el maltrato y la explotación, se han constituido en un importante referente en la lucha de los pueblos indígenas.

 

[xv]  http://www.ine.es/

 

[xvi] Palabra kichwa que significa “carácter noble”.

 

[xvii] “Verónica yo siento que  tu imagen es la vida/acariciando los complejos de la tierra mía/ ellos quisieron reprochar  tu dulce compañía/ también se vieron  atrapados en su propio ego. Y el coro dice: Reina, Ñusta, Reina tú serás. La cantan en castellano y en kichwa

[xviii] Varios de mis informantes han retornado. Nuestra amistad ha continuado,  lo que me ha permitido ver también algunos aspectos de lo que este proceso les ha significado.

 

 

[xix] El grupo de baile que Saihua de Ecuador, fundado y dirigido por Jorge Benitez, es la viva expresión de la importancia que los kichwas dan a sus rituales. Cuando entrevisté a Jorge y a Susi en el Barrio de Gracia en Barcelona, ellos compartieron conmigo lo que he significado sostener su  funcionamiento  con sus propios recursos.