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El baile de la araña o el arte de reconstruirse a través de los propios hilos

Por Elizabeth Zamora Cardozo

“Quisiera ser como la araña que extrae de su vientre todos los hilos de su obra.” (Papini en Bachelard, 2006: 19)

Según la versión de Ovidio en La Metamorfosis, Aracné era una joven mortal que se preciaba de ser la mejor tejedora del universo. Para demostrarlo retó a la mismísima Palas Atenea. La Diosa escoge como tema su victoria sobre Poseidón. Aracné retrata las infidelidades de los Dioses. Su tejido además de desafiar a una habitante del Olimpo, ponía en evidencia entre otras, las intimidades de Zeus. Esto desata la furia de Atenea. Según Ovidio, la diosa sintió envidia por la perfección del diseño. Con su lanzadera rompió el bordado y golpeó tres veces la frente de Aracné. Como pudo, la muchacha buscó una cuerda para ahorcarse. Atenea convierte la cuerda en hilo y a la tejedora que tuvo la osadía de retarla, en Araña. Eso dice el mito.

Las arañas son grandes maestras. De su abdomen extraen los hilos que les permitirán construir su casa-mandala. De tener hambre, las proteínas contenidas en la seda que producen les servirán de alimento. Si desean viajar, ciertas especies forman lianas para emprender el vuelo. Dejándose llevar por el viento son capaces de recorrer muchos kilómetros. Esto se conoce como Ballooning. Algunas especies cambian de piel. Tras ellas queda una especie de cáscara del pasado. Con su nuevo ropaje siguen mimetizándose entre prodigiosos mandalas. La presencia de las arañas en el saber mitológico de diferentes culturas, da cuenta de su esencialidad cuando de explicar el mundo se trata. El asunto está en saber sacar hilos del abdomen. Y del corazón. Aprender a construir la propia red ante cualquier amenaza de frío.


Bachelard, Gastón. La tierra y las ensoñaciones del reposo. México. F.C.E.2006
Ovidio. La Metamorfosis. Libro VI.1-145


“En la araña coinciden tres sentidos simbólicos distintos, que se superponen, confunden o disciernen según los casos, dominando uno de ellos. Son el de la capacidad creadora de la araña, al tejer su tela; el de su agresividad; y el de la propia tela, como red espiral dotada de un centro. La araña en su tela es un símbolo del centro del mundo y en ese sentido es considerada en la India como Maya, la eterna tejedora del velo de las ilusiones; la destructividad del insecto no hace sino ratificar ese simbolismo de lo fenoménico. Por esta causa puede decir Schneider que las arañas, destruyendo y construyendo sin cesar; simbolizan la inversión continua a través de la que se mantiene en equilibrio la vida del cosmos; así pues, el simbolismo de la araña penetra profundamente en la vida humana para significar aquel “sacrificio continuo” mediante el cual el hombre se transforma sin cesar durante su existencia; e incluso la misma muerte se limita a devanar una vida antigua para hilar una nueva. Se considera la araña como animal lunar, a causa de que la luna (por su carácter pasivo, deluz reflejada; y por sus fases, afirmativa y negativa, creciente y decreciente) corresponde a las esfera de la manifestación fenoménica ( y en lo psíquico a la imaginación). Así la luna por el hecho de regir todas las formas (en cuanto a apariciones y desapariciones)teje todos los destinos, por lo cual aparece en muchos mitos como una inmensa araña.” (Cirlot,1981:77)


Cirlot Eduardo. Diccionario de Símbolos. Editorial Labor. 1981